Caro y Santi en la Estación 8 de la Mina La Mejicana
Argentina,  La Rioja,  Vuelta al mundo

Cómo ir a la misteriosa Mina La Mejicana

Uno de los destinos que más nos llamó la atención de La Rioja, fue el Cable Carril. Conformado por nueve estaciones que permitían transportar el oro que se extraía en la Mina La Mejicana hasta la ciudad de Chilecito. Recorrer sus estaciones y descubrir tanta historia fue como viajar en el tiempo. Es por esto que decidimos hacer un post especial para contarte todo lo que podés descubrir y cómo ir a la Mina La Mejicana

La última estación, ubicada a más de 4.600 metros sobre el nivel del mar, oculta en el Cerro General Belgrano (más conocido como Nevado del Famatina), es realmente un tesoro que vale la pena descubrir. Recorramos juntos las nueve estaciones de esta magnífica obra de ingeniería.

En este post vas a encontrar información de cómo descubrir el Cable Carril y cómo ir la Mina La Mejicana:
1. Un poco de historia
2. Estación 1: “Chilecito”
3. Estación 2: “El durazno”
4. Estación 3: “El parrón”
5. Recorriendo el resto de las estaciones
6. Cómo ir a la Mina La Mejicana

Un poco de historia 

Allá por el siglo XIX, el distrito de Famatina era muy importante por su producción de oro y plata, entre otros minerales. La explotación minera ya existía antes de la instalación del cable aéreo, pero se realizaba de manera rudimentaria. El oro se movía en mula hasta la ciudad de Chilecito, pero bajar los minerales desde más de 4.000 metros de altura en condiciones extremas, era tedioso y peligroso. 

La mina fue explotada desde finales del siglo XIX por la compañía inglesa The Famatina Development Corporation y con la llegada del tren a la provincia, los volúmenes de extracción aumentaban más y más. Así fue que se contrató a la empresa alemana Bleichert & Co. para que construyera un sistema de transporte rápido y barato. La finalidad del mismo consistía en poder llevar los minerales desde los casi 5.000 metros de altura del Famatina, hasta Chilecito; para luego seguir hasta el puerto de Buenos Aires y de ahí, sin escalas a Inglaterra. 

Poner en funcionamiento la obra tardó solo 3 años, y para finales de 1905 el Cable Carril estaba en marcha.

El auge de la mina duró muy poco tiempo y cuando comenzó la Primera Guerra Mundial, los ingleses se retiraron. Si bien por un tiempo otras empresas privadas continuaron con la explotación, en el año 1926 cesaron las operaciones para siempre.

Actualmente todo se encuentra abandonado y tal como lo dejaron cuando estaba en funcionamiento. Recorrer sus estaciones es realmente un viaje en el tiempo. 

Muchos geólogos afirman que aún el cerro contiene importantes yacimientos, motivo por el cual varias empresas extranjeras siguen interesadas en la explotación. Sin embargo, hay mucho rechazo por parte de los lugareños, a raíz de la contaminación que esto genera.

Estación 1: “Chilecito”

Estación 1 del Cable Carril, ubicada en Chilecito

En total son 9 las estaciones que conforman el Cable Carril. Desde la mística estación 9 (Mina La Mejicana), en donde se realizaba la extracción del oro, hasta la estación 1, situada en pleno corazón de Chilecito, lugar en que se cargaban los trenes con destino al puerto.

Al llegar la ciudad, apenas unas cuadras entrando por la Ruta Nacional 40 en dirección norte, se encuentra la estación 1 “Chilecito”. Nosotros llegamos a la tardecita y lamentablemente no pudimos ingresar al museo que se encuentra allí. Se puede apreciar cómo llegaban los carritos cargados con minerales y cómo era el proceso de descarga en los vagones. Nos llamó mucho la atención lo bien mantenido que estaba todo, quedamos fascinados y muy ansiosos en seguir el recorrido por el resto de las estaciones.

Lo más llamativo del lugar es la vista de la Av. La Mexicana, que en línea recta llega a la número 2. Por el centro de la avenida se pueden apreciar las torres que sostienen el Cable Carril.

Estación 2: “El Durazno”

Esta estación, sin dudas es una de las más populares. De muy fácil acceso, ya que está ubicada sólo a 9 km de la ciudad de Chilecito, por un camino asfaltado y en muy buen estado. Al llegar ahí, la vista de la ciudad es magnífica. Nosotros aprovechamos la paz del lugar para pasar la noche en el estacionamiento.

En “El Durazno”, como en la mayoría de las estaciones, se pueden apreciar: los carritos que se usaban para el transporte de los minerales, la caldera con la cual movían el tramo siguiente del Cable Carril y los mecanismos para mantener tensado todo el sistema. Además se pueden ver los talleres de mantenimiento con sus herramientas de la época y materiales que se usaban (cables, tornillos, remaches y muchas cosas más), que te invitan a recorrer y viajar en el tiempo. Se ofrece también aquí un recorrido guiado (que nosotros no hicimos), pero que creemos que vale la pena, por lo que nos comentaron unos amigos.

Carritos utilizados para el transporte (Estación 2: El Durazno)

En este punto de la obra, se puede observar la única bifurcación que hay en todo el trayecto del Cable Carril. Consiste en un brazo secundario (de unos 800 metros de largo), donde se desviaba parte de los extraído hacia los altos hornos de Santa Florentina (que para aquél entonces, eran los más importantes del país).

Hoy en día, solo quedan las ruinas del establecimiento, que en su momento supo tener más de 1.000  trabajadores procesando el mineral. 

Un dato que nos dejó impresionados, fue que en estos altos hornos, sólo se procesaba el 3% del oro extraído. Con ese mínimo porcentaje, se pagaban todos los sueldos de los trabajadores y se afrontaba el mantenimiento del Cable Carril. ¡Sí, así como leyeron! El 97% restante, se cargaba en barcos y se iba para Inglaterra. No se a ustedes, pero a mí, me generó un poco de indignación.

Estacion 3: “El Parrón”

Visitar el resto de las estaciones, no es tan sencillo ya que no tiene fácil acceso. A la N° 3 “El Parrón”, se puede acceder en vehículo 4×4 hasta la base y terminar la travesía caminando. Nosotros elegimos hacer un trekking de unos 11 kilómetros, ya que con el camper no podíamos cruzar el río. Esta tercera es mucho menos visitada que las dos anteriores, ya que tiene un acceso bastante más complicado. Por este motivo, el grado de conservación del lugar es realmente impactante. Desde herramientas, correas de motores, piezas de repuesto e incluso leña cortada de hace más de 100 años te sorprenden en cada rincón recorrido.

Caldera y leña en la estación 3 de la Mina La Mejicana
La caldera intacta junto con la leña (Estación N° 3 – El Parrón)

Recorriendo el resto de las estaciones 

Más de 260 torres pérdidas en la montañas conectan las estaciones 4, 5, 6 y 7. Es necesario dedicarles varios días de trekking para llegar a cada una de ellas.

Nuestro plan para ese día era llegar hasta la estación número 4, pero se nos hizo tarde recorriendo la 3 y además se venía la lluvia, así que nos quedó pendiente la aventura.

Cómo ir a la Mina La Mejicana 

Quedamos tan maravillados con lo que recorrimos que queríamos conocer más, así que empezamos a buscar cómo ir a la Mina La Mejicana. Nos encontramos con que, en primer lugar teníamos que dirigirnos hasta la ciudad de Famatina. Además, el acceso era realmente complicado, había que contratar una excursión con guía y no recomendaban ir en vehículos que no sean 4×4. 

Por esas cosas del destino, encontramos a otros viajeros, Chris y Boris. Dos estadounidenses, que llevaban varios años viajando y tenían su vehículo muy preparado para caminos off road (una típica camioneta yankee con sus ruedas gigantes), contaban con rampas y hasta tenían un compresor. Sin dudarlo los cuatro nos hicimos cómplices para tal aventura.

Esa noche dormimos en la estación 2 y al otro día temprano emprendimos viaje a Famatina. Una vez allí, conseguimos un lugar seguro para dejar el camper, una YPF cerca de la plaza principal, cargamos la carpa en la camioneta, algo de comida para pasar la noche y emprendimos la odisea. 

Para ingresar a la reserva donde se encuentran las estaciones 8 y 9, es necesario registrarse y pagar un ingreso. En febrero de 2020 el monto era de $400 por el vehículo más $30 por persona. A partir de allí, el viaje es realmente una locura. Fue sin dudas el camino más extremo que hicimos hasta el momento.

En total, el camino no tiene mas de 40 kilómetros pero nos llevó mas de 5 horas de viaje. Es un arduo camino de montaña, donde cruzas el Río Famatina más de 50 veces e incluso algunos tramos se realizan sobre el cauce del río.

A pesar de las dificultades del camino, lo disfrutamos mucho. Te encontras con paisajes magníficos, como el Cañón del Ocre, que tiene aproximadamente 3 kilómetros de longitud, y una profundidad de unos 50 metros.

Así que si te gusta la aventura y la adrenalina de manejar off road, este camino te va a encantar.

Caro y Santi subidos a una torre
Disfrutando de la adrenalina de estar sobre una de las torres que permitían que se movieran los carritos

Después llegamos a un refugio de montaña, utilizado por trabajadores cuando la mina estaba en funcionamiento. Luego de explorarlo, y ver que estaba en muy malas condiciones, ya que hace algunos años fue prendido fuego por lugareños que están en contra de la explotación minera, decidimos seguir viaje hacia la estación 8: “Los Bayos”. Si las anteriores estaban bien conservadas, ésta, donde prácticamente no acceden los turistas, fue un verdadero tesoro. Recorrimos cada rincón y a pesar del frío trepamos a una torre para llevarnos una postal mágica.

Antes que llegue la noche, volvimos al  refugio, ubicado a más de 4.000 msnm. Armamos campamento y pasamos la noche allí. La altura se hacía notar y hacía mucho frío, así que nos refugiamos dentro de una habitación donde armamos la carpa, prendimos un pequeño fuego para cocinar y calentarnos un poco. Al día siguiente nos enteramos que ese lugar hacía de morgue para los antiguos trabajadores del cable carril (¡menos mal que no lo supimos antes!).

Ansiosos por llegar, desayunamos con los primeros rayitos de sol y emprendimos la caminata hasta la estación 9: la mística “Mina La Mejicana”. Nos enfrentamos a una ardua subida de unos 2 kilómetros donde los colores de la montaña y los paisajes del lugar nos dejaron anonadados. 

No es fácil llegar al lugar: el estado del camino, la altura y las adversas condiciones climáticas hacen que sea un trayecto agotador (si vas caminando), pero sin dudas vale la pena el esfuerzo. 

La última estación es realmente un cementerio de cosas: motores, carros de transporte, cables de repuesto y hasta tornillos. Como si todo hubiese dejado de funcionar de repente. Es sorprendente la conservación del lugar. Disfrutamos varias horas explorando, analizando el funcionamiento del transporte de los minerales e imaginando el trabajo de instalar y mantener en funcionamiento esa obra de ingeniería construida tantos años atrás. Realmente fue como viajar en el tiempo. 

Sin dudas, haber ido a la Mina La Mejicana es una de las aventuras que más nos ha gustado. Te compartimos este vídeo de la provincia de La Rioja para que te deleites con las imágenes del Cable Carril.

ARG|02 😱 La Rioja: una provincia que nos sorprendió | 🌎 [De USHUAIA a ALASKA en Motorhome]

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